Como me/te trato


Imagen de ElisaRiva en Pixabay

Recordando el punto de vista que une el pensamiento de este blog: de que nada está realmente afuera y de que atraemos lo que nos pasa, al construir lo que somos(en pensamiento y acción).




Juicio al maestro. La dificultad de hacerse responsable.

(respons-abilidad = habilidad de respuesta)

¿Por qué me cuesta aceptar ayuda de una persona que me cruzo en la vida, y no confío en que la vida me está dando lo que pedí?

Tiendo a subestimar a los demás, pensando que no son lo suficiente como para ser exitosos, juzgando el momento actual y no viendo todo el proceso que eso lleva, desmereciendo así, los logros que han conseguido. Seguramente esa gente, no está en cero, como tampoco lo estoy yo, y algún camino llevan recorrido y es justamente en eso en lo que tengo que confiar. Confiar en que la vida me los puso en frente porque ese recorrido se complementa con el mío.

Los caminos de la vida no son rectos y por tanto siempre nos cruzaremos con los caminos de otros, modificando así el curso de ambos senderos de aprendizaje.

Así se teje la compleja red de causalidades que transitamos los seres humanos.

Me pregunto ¿ cómo se vería desde el aire esa red?

Yo me la imagino blanca sobre fondo negro, totalmente caótica y de infinitas superposiciones, dando como resultado, que el fondo negro apenas se pueda ver.

Así como no puedo ver los logros de los demás y por tanto atribuirles características positivas que me motiven a escucharlos y a aprender de ellos. Tampoco me permito reconocer mis logros y felicitarme por ellos. (gracias Rogelio, gracias a todas las intersecciones que mi camino cruzó, cruza y cruzará a lo largo de la vida.)


Me digo que no soy lo suficientemente crack como para llegar al éxito y que me pasé la vida perdiendo el tiempo. Y no oigo la otra voz que responde: el tiempo no se pierde, todo es aprendizaje, todo se transforma, se re-significa. Ten paciencia. Eres mejor ahora que ayer. El solo hecho de estar pensando esto ya te hace mejor que tu versión de hace un par de horas atrás.

Tengo estos clásicos bloqueos/miedos inconscientes, subconscientes, preconscientes, supra-conscientes, interconscientes, infra-conscientes, híper conscientes, conscientes, sobre-conscientes y como más se le puedan llamar; que vuelven a producirme ansiedad todas las veces que sea necesario, hasta que aprenda lo que toca.


A veces, cuando puedo hacer un paréntesis (cuando escribo me permito muchos) me digo a mi mismo que: “ Si la mente no quiere parar, es porque no la estás escuchando”.


Lo mismo se aplica a la gente que conozco y a las situaciones que vivo cotidianamente. Si sigo recibiendo los mismos inputs, si me sigo topando con gente que me hace ruido, que me modifica el humor, que me produce incomodidad; con su actitud o sus palabras. Es que aún no le presté suficiente atención a algún aspecto interno que necesito modificar.


¿Y por qué es así?. No se. Así estaba la cosa cuando nací y así sigue hasta hoy. Así lo habrá creado Dios el sexto día, ya cansado y de mal humor esperando el día de descanso.

Iniciar o no iniciar. Esa es la cuestión.

Vuelvo a pensar en el “miedo al éxito” (dicen que las personas tememos más el éxito que el fracaso, porque nos sacaría de lo conocido, que es no tener eso que deseamos). No quiero condicionarme con una frase, tenerla como un mandato, pero tampoco olvidarla. Es importante darse cuenta cuando uno tiene un buen pensamiento, una buena idea; felicitarse por ello, darse crédito. Las ideas se van resignificando y encontrando su cause con el tiempo. Si esta idea, es buena para mi vida, me puede ayudar. Debo confiar en ella, analizarla, escribirla, re-escribirla y, acto seguido, tomar acción de acuerdo con ella. Todo, en algún momento debe comenzar.

A medida que escribo este texto ya estoy empezando a sentir la ansiedad del resultado, el desgano porque luego tendré que editarlo y la angustia que mi lado negativo me provoca, diciéndome que no le va a interesar a nadie y que estoy perdiendo el tiempo en un acto mecánico que no dará fruto alguno y solo me hará perder el tiempo. Que se me volverá a romper el corazón, por iluso. Que no tengo tiempo de escribir tonterías y debería estar buscando fuentes de ingreso.

Por otro lado, mi costado positivo me dice que va a ser todo un éxito, que lo van a leer muchísimas personas, que recibiré un montón de comentarios y que será el puntapié inicial de un sinfín de logros, parte de mi brillante futuro, próspero, libre y feliz. Que debo hacer lo que siento y dejarme llevar, confiando. Que lo material viene solo, cuando tiene que venir.

Mi lado (o centro) neutro me dice que, todo es posible pero que no será ni uno ni lo otro. Que le interesará a algunas personas, si llega a ellas, y a otras no, porque simplemente no se puede crear o ser algo que agrade a todos. Que los caminos hay que recorrerlos y que esto es simplemente un paso sin demasiada importancia en si mismo pero que, si sigo dando pasos, se sumara y dará vida a algo, pequeño, mediano o grande, pero luego de un tiempo largo de trabajo y esfuerzo, constancia y método.

La primera voz me produce tristeza y un poco de ira. La segunda me da alegría, pero dispara preguntas sobre ese futuro, de si seré capaz de estar a la altura y seguir produciendo contenido de calidad; que si esto me alejará de lo que soy ahora, y eso, aunque pueda ser mejor, me da miedo. La tercera voz, simplemente, me da pereza; siento que no vale la pena tanto esfuerzo en busca de algo incierto, que para eso sigo como estoy que, para bien o mal, ya lo se llevar.


No importa la polaridad que lleve más fuerza, el lagarto siempre va metiendo la cola.


José Luis Parise, uno de mis maestros espirituales en YouTube, se refiere a la incomodidad en los inicios: como las esfinges o las gárgolas. Las que te ponen a prueba en la entrada del templo o intentan asustarte para que vuelvas por donde viniste. Básicamente son esas voces, internas o externas(percepción del entorno), que nos advierten de un peligro y activan el instinto subconsciente.

Los estadios por los que pasamos antes de superar la primera puerta son, La espera(Ej.: cuando tenga dinero, hare esto), La justificación(Ej.: ahora la economía esta complicada) y el combate afuera(Ej.: qué quieres, si los políticos y los millonarios se lo llevan todo)


Igual con cada nuevo aprendizaje. Así que adelante, nos pasa a todos. Lo importante es ir detectando cada vez más seguido, esos pensamientos disruptivos e ir domándolos, por el camino que mejor le vaya a cada uno.

A mi me va bien la meditación.


Así dejo dos audios de meditaciones guiadas, para quienes sean de los míos.


Descargados de "Medita.es"


La primera es corta para relajar: Audio 12 min

La otra mas larga, con afirmaciones positivas: Audio 43 min

Y el enlace a un libro de otro de mis ciber maestros:

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